
Yo por entonces tenía 23 años. Y Ricard me trataba como si fuera el mejor periodista de Barcelona. Y te explicaba las cosas, y lo hacía una y otra vez, como hubiera todo el tiempo del mundo. Y viajaba a Madrid en mis primeros desplazamientos a cubrir a los blancos, antes de quedarme definitivamente a vivir en 'villa y corte', y veía los despropósitos que se hacían a la hora de organizar las ruedas de prensa de Heynckes o Hiddink, y veía a Enrique Martín tratándonos a los periodistas como si fueramos ganado, y entonces decía "Lorenzo, ficha a Maxenchs, por favor". Y a veces cuando yo mismo perdía los nervios pensaba "Maxenchs, enséñame algo de diplomacia, algo de templanza, por lo que más quieras".
3 comentarios:
Lunarito, estas no son las últimas líenas. Cuando se ha querido a alquien, cuando se le ha admirado, cada vez que sigas su ejemplo, seguirás redactando líneas de agradecimiento y de cariño.
Un abrazo, en cualquier caso.
Javier, coincido al 100% con tu post. Me alegra mucho haber visto este artículo, también hice uno ayer en mi blog.
Saludos y por cierto, me ha gustado mucho blog lunaro!
Gracias a los/las dos por sumaros a mi pequeño homenaje a Ricard
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