
La gente miraba como un señor con una larguísima barba blanca y completamene desnudo se paseaba por la pantalla explicándole a Mario las ventajas del crudivorismo. Y en la redacción todo eran frases jocosas como "vaya friki" y cosas por el estilo. Y luego hablaba con Mario. Y coincidíamos. Que la gente tiene mucha envidia y que a más de uno, en el fondo, le encantaría romper con todo y estar en esa comuna. "La gente es feliz allí", dice Mario. Posiblemente no seamos felices y, lo que es peor, no queremos que los demás lo sean. Pero claro, nunca nadie reconocerá ni su miseria ni su envidia.
3 comentarios:
No lo dudes, Javier: a mucha gente le encantaría estar allí o, al menos, romper con su vida, con su rutina, con la mujer o el hombre que ya no soportan, con el trabajo que les aburre, con el petardeo social, con tantas cosas que no cabrían aquí.
Yo misma he roto dos veces con mi vida y ando poniéndome tiritas por las esquinas, sin llegar a irme a un bosque donde, seguro, habita la felicidad de las cosas sencillas.
El problema es que el peaje es carísimo y la comodidad es buena aliada para la cobardía. Para lo demás, mastercard, ya sabes.
Un beso. Te hacía aún de vacaciones. Te enlazo en la fábrica y me pongo al día como un cohete. Me gusta mucho leerte. :)
Yo tengo una pregunta para ellos, que, dicho sea de paso me parece cojonuda la idea... en invierno... ¿también van desnudos?
Yo, precisamente, vi este reportaje y me quedé impresionado por la forma de vivir que ha elegido este hombre. Ante todo, creo que sí, curiosa.
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