
La verdad es que vale la pena ver el reportaje porque es una sano ejercicio de tolerancia y salud mental. Todo es respetable, desde el exhibicionista hasta el más recatado. Soy de los que piensa que la ofensa está en los ojos de quien la ve y para mí quien no sabe mirar con normalidad su propio cuerpo necesitaría mirar también su mente para quererse un poco más. Defiendo el naturismo porque nos reconcilia con nuestro planeta y porque nace del respeto común, pero sobre todo porque es un paso más en la convivencia civilizada.
3 comentarios:
un fiero seguidor con la familia, como increpado que fui en Conil hace años por cuatro beatas llenas de maldad.
¿Y qué te dice el tema de los mirones?, ¿los que pasean por el mar vestidos con la cabeza vuelta a las toallas, como quien no quiere la cosa? Otra molestia para los naturistas que no hacemos daño a nadie...
Los conozco bien, con gorra y gafas de sol, mediana altura y panzudos, es el prototipo medio por lo menos en Vera, las salvas de aplausos de los nudistas tomando el sol servían para que se diesen media vuelta.
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