
Miremos a los dos grandes. Tanto Barcelona como Real Madrid están muy por debajo de sus posibilidades, pero al final son los últimos metros los que deciden los partidos. Es la calidad individual de determinados jugadores la que marca la diferencia. El Barcelona no supo jugar contra el Nàstic, pero el equipo de la Imperial Tárraco perdonó demasiado cuando el balón se jugaba más en el campo del Barcelona que en el suyo propio, y luego fue un buen control de Saviola, una pifia de César Navas y la precisión de Iniesta quienes sacaron un resultado que tiene más de cosmético que de realidad.
Del Real Madrid podríamos estar media hora hablando y no acabaríamos. Tensiones en la cúpula del club, tensiones en el vestuario, con jugadores que juegan según entienden ellos porque de Capello pasan absolutamente... Y luego vemos a Maxi López acreditando que no era un delantero para el Barcelona, y encontramos a Robinho haciéndose un lío impresionante que también acredita que lo que cobra no tiene que ver con lo que hace, y Van Nistelrooy cuya racha es casi como la del resto del equipo... Al final, el Madrid se lleva tres puntos tras una jugada a balón parado. La calidad individual, siempre la calidad individual, la diferencia entre el grande y el pequeño.
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