lunes, diciembre 18, 2006

ESTAS NAVIDADES REGALA LEONOR

Leo la noticia sobre la aparición de una muñeca llamada Leonor y clavada a la infanta llamada a ser reina. La industria juguetera valenciana ha sabido ser oportunista a partir del sorprendente parecido de una de sus muñecas, la cual modificaron para que se pareciera más todavía a la hija del hincha más aristócrata del Atlético de Madrid y de la ex presentadora del Telediario. Y en medio de todo esto, con la inocencia que me caracteriza, reproduzco una vez más esta bella canción de Javier Krahe. Es la escalofriante historia de 'La perversa Leonor'.

Si me obligarais a nombrar una mujer rara en la cama,
pondría, acaso, como ejemplo a la perversa Leonor,
sólo la excita lo textil, lo más sedoso de la gama:
rasos, satenes, terciopelos ... lo mejor de lo mejor.

Es una cosa que me llena de estupor
esa pasión por lo textil de Leonor
esa pasión por lo textil de Leonor
que al cielo clama.

Pero ¿qué hace? me diréis, dibújanos un panorama.
De ningún modo quiero yo menoscabar vuestro pudor
con el retrato de actitudes nada propias de una dama,
y que son tela marinera y un baldón sobre mi honor.

Es una cosa que me llena de estupor
lo que le gusta más de mí a Leonor
lo que le gusta más de mí a Leonor
es mi pijama.

Tengo uno azul que es de moaré y al verlo su pasión se inflama:
"Quítatelo, quítatelo, que voy de vuelo, hacia el amor".
Y me lo arranca y ve mi piel, que es buena piel, que aún no es mojama,
Pero desdeña mi epidermis y mi tacto y mi sabor.

Es una cosa que me llena de estupor
lo que se hace con la prenda Leonor
lo que se hace con la prenda Leonor
y cómo brama.

Yo le imploro, le suplico, llego incluso al melodrama:
"Eso mismito, házmelo a mí, algo de caso, por favor".
Pero, aplacado su furor, se pone a hacer un crucigrama
y yo me enfrío y me resfrío y necesito un cobertor.

Es una cosa que me llena de estupor,
cuando le quito aquel guiñapo a Leonor
cuando le quito aquel guiñapo a Leonor
me lo reclama.

Tiene manías cada cual, las tiene el mismo Dalai-Lama,
y está muy bien la variedad que hay en la viña del Señor.
Confesaré, por no ocultaros el reverso de la trama,
que algunas veces acaricio y mimo su ropa interior.

Es una cosa que me llena de estupor,
¿por qué no alcanzo lo que alcanza Leonor?.
Y si alcanzara lo que alcanza Leonor ...
canela en rama.