
Es una cuestión primero de sentido común y después de información. El sentido común te indica que el ciclismo no puede ser el único deporte afectado. Y la información que recibes te anticipaba esto y te anuncia que dentro de muy poquito habrá que mirar a más clubes de fútbol del río Ebro hacia arriba, y a alguna selección nacional de fútbol bastante veterana cuya preparación física en las montañas llama la atención, y a algún campeonato de atletismo, y también a tenistas muy conocidos...
Por favor, que pague el ciclismo, pero no sólo el ciclismo. Porque si tenemos que mirar por los culpables, nos encontramos que el eslabón más débil de la cadena es el propio deportista. Más delito tienen los empresarios que le presionan, los representantes que sólo entienden el lenguaje del euro, y los médicos ávidos de beneficios. Obviamente el deportista no es ningún santo, pero es el peón de una obra con aluminosis. Y las edificios con aluminosis se caen...
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