
Me extrañaba ver al Barça entregando el balón al Milan al inicio del partido de ayer. El Milan no entra en la ortodoxia y la mala fama del fútbol italiano, pero no me gustaba que la posesión de pelota no fuera culé. En cualquier caso, la jugada de Rijkaard era otra: esperar, tener paciencia y aprovechar la oportunidad en cuanto llegara.
A medida que avanzó el partido un Milan más veterano y por lo tanto peor físicamente se fue agotando ante un Barça que tenía el depósito de gasolina mucho más lleno. En esas circunstancias Ronaldinho y Giuly hicieron una jugada imposible y resolvieron el partido... y posiblemente la semifinal. Y es que en el fútbol, como en la vida, cada día es más importante saber esperar.
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