
Sólo decir, para que la gente lo tenga claro, que el SPI es un trastorno neurológico hereditario y que de momento es crónico porque no se ha encontrado curación. Los síntomas pueden ser un cosquilleo constante en las piernas, un dolor en las extremidades o un temblor casi imposible de controlar. Carmen está levantada "más pronto que una monja de clausura". "Cuando pongo la tele por la noche a la media hora mis piernas me llevan a la cama, pero sólo puedo dormir 15 minutos así que me pongo a dar vueltas por la casa", me cuenta. No puede ver una película en el cine, tirarse una tarde leyendo un libro... ¡ni comer un poco de chocolate! Lo más indignante de todo es que a veces se han reído de ella con chistes de dudoso gusto como "te ha dado por bailar" o cosas parecidas. Pero Carmen le pone siempre una sonrisa a todo y hoy me ha dado una lección. Gracias.
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