
En un momento de la película, uno de sus protagonistas nos descubre que al fin y al cabo hemos venido a este mundo "a comer, a beber y a amar". El trasfondo espiritual está ahí como necesidad vital y como intento de respondernos a las preguntas que llevamos miles de años haciéndonos sobre el sentido de la vida y sobre si hay algo después de la muerte. Los que me conocen saben lo que pienso: tras la muerte no hay nada y efectivamente hemos venido aquí a disfrutar en la medida en que este sucio mundo nos lo permita. Para mí es aterrador, pero es así.
1 comentario:
me recuerda mucho a la version americana protagonizada por Julia roberts... Comer, rezar y amar.. admito q la vi sin muchas esperanzas de que me gustara pero a la final si me gusto mucho... es un viaje hacia el balance interior partiendo de q para estar bien con el mundo hay q estar primero bien con uno mismo... ;)
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