martes, octubre 29, 2013

CARLOS, MANUEL, ANTONIO, ORLANDO, ROBERTO Y JOSÉ LUÍS

Estos son los que hoy vamos a echar de menos, los que jamás van a ver la luz del sol. Y es que no puedo comprender aún por qué hoy son necesarias las minas, por qué un minero se expone a un trabajo que sabe que a la larga le puede condenar a la muerte por silicosis, por qué un obrero se expone a que el gas grisú le pueda quitar el oxígeno en breve y matarle, por qué seis hombres en Pola de Gordón se han dejado la vida, nuestro tesoro más preciado, aquello que no puedes perder ni por trabajo ni por nada. La vida tiene que durar lo que dicte nuestra salud o nuestra libertad, no nuestro trabajo. Carlos Pérez, Manuel Moure, Antonio Blanco, Orlando González, Roberto Álvarez y José Luis Arias tenían que haber muerto de viejos, en compañía de sus familias.

Reconozco que soy de letras, con lo que soy un perfecto ignorante, pero no sé para qué todavía hoy necesitamos el carbón. Por qué hay 5.000 personas dedicadas a esto en España. Por qué es necesario esto. Por qué no replantan los bosques que perdieron, por qué luego no los guardan del fuego, con los árboles cada día más anchos y fuertes, por qué no hacen cortafuegos, por qué no protegen sus vacas, su ganado, sus huertos, sus cooperativas, las que sean, me da igual. Han estado en la oscuridad. Que vean el sol, que controlen como se levanta y nutre la naturaleza, que regresen a sus casas, que disfruten de todas las fiestas posibles. Y que se vayan… pero sólo cuando se tengan que ir.

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