
Vamos a un primer análisis. Unas elecciones catalanas siempre se miden por dos ejes: izquierdas y derechas, y españolismo y catalanismo. Para mí, no sólo ha ganado Convergència i Unió, sino el voto nacionalista catalán. Han ganado los que el pasado verano se echaron masivamente a las calles de Barcelona para recordar a los magistrados del Tribunal Constitucional que Catalunya es una nación. Hagamos una suma muy simple. Las formaciones políticas que creen firmemente que Catalunya es una nación, al margen de que sean independentistas o no, consiguen un total de 86 escaños. Los no nacionalistas tienen 49 escaños.
En la cuestión de las izquierdas y las derechas la cosa es más complicada de valorar. ¿Dónde pondríamos a Ciutadans o Solidaritat per la Independència, por ejemplo? Vamos a dejarlo en que unos son más progresistas y otros son más conservadores, si se me permite ser simplista. Los que considero formalmente más a la izquierda, aunque sea con la tibieza del PSC, que apoya una reforma laboral atroz, suman 48 escaños, y los que veo más a la derecha tienen 80 diputados en el nuevo Parlament. A los votantes de Albert Rivera o de Joan Laporta no sé dónde situarlos, sinceramente. Y una última cosa: el partido ultraderechista Plataforma per Catalunya tiene 70.000 votos y se ha quedado sólo a cuatro décimas de entrar en el Parlament. ¡Ufff!
- Más información estadística en la web de la Generalitat.
2 comentarios:
Lo de Plataforma per Catalunya me parece espeluznante, menos mal que se quedaron a la puertas... Por cierto, has visto las declaraciones de Laporta tras los resultados? Sólo le faltaba su clásica botella de cava!
Pues sí, pues sí...
Publicar un comentario