
No es que pactar con el PP sea malo, pero un nacionalista catalán no debe estar nada conforme con llegar a acuerdos con un partido que, de entrada, no considera que Catalunya sea una nación. Lo más llamativo del tema es que la líder de los 'populares' en el Parlament, Alicia Sánchez Camacho, considerara que el pacto de presupuestos que habían alcanzado con CiU iba más allá de los números.
Es decir, que aquí no hay ni naciones ni pactos fiscales ni conciertos económicos ni auto-determinación, sino que solamente hay una tijera que es voraz como ella sola cuando se trata de recortar derechos de trabajadores, de pequeños empresarios, de prestaciones sanitarias y de acceso a una enseñanza pública de calidad. CiU y PP son derecha, vengan de Madrid, de Barcelona o de Villanueva de la Serena. Por eso Dios los cría y ellos se juntan.
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