
Empieza la campaña electoral. Desde esta noche hasta el día 9 vamos a tener una sobredosis de mensajes políticos que multiplicará el bodrio que hemos sufrido hasta el momento. Mil promesas contrapuestas, como si esto fuera un mercado persa, donde gana el que más dinero da a la gente por los conceptos que sean. Que si este te sube la pensión, pues yo te doy más por tener hijos. Que si el de enfrente te dice que va a haber un plan de carreteras, pues yo voy a plantar no sé cuántos árboles... Una vergüenza. Hay demasiado espectáculo en forma de debates bipartidistas y poca política de verdad, planteada con profundidad y rigor.
Voy a posicionarme. Normalmente los grandes diarios europeos hacen editoriales sugiriendo el voto para una u otra opción. Muchos periodistas intentan ser objetivos, pero siempre sabes de qué tendencia son y no lo ocultan. Mientras tanto, en España, país de hipócritas, los diarios no piden el voto para nadie pero como si lo hicieran y los periodistas se revisten de una falsa neutralidad que nadie se cree... aunque lógicamente hay excepciones.
Este blog no es ningún diario europeo de prestigio ni yo soy un super columnista, pero soy periodista y ciudadano de a pie y creo que debo tomar partido. Yo espero que en estas elecciones gane la izquierda, en su sentido más amplio. Quisiera un gobierno compuesto por formaciones políticas progresistas, que ponga el acento en las medidas sociales y que deje en un segundo plano las pretensiones nacionalistas.
Los valores republicanos, el respeto por las personas, las libertades individuales, la educación y la cultura para todos y de máxima calidad, el laicismo y la separación absoluta entre Estado y religión, la ruptura del concordato con la Santa Sede sin miedo y sin complejos, la lucha contra la violencia sexista y los intolerantes pero sin demagogias ni efectismos, la sanidad sin listas de espera, el derecho a una muerte digna, el empleo con sueldos decentes, el impulso al pequeño y mediano empresario, la integración de los inmigrantes, que no se excluya a nadie que sea diferente... Son cosas que sólo se pueden conseguir, a mi modo de ver, con un gobierno que sume las izquierdas y que deje de lado a los partidos nacionalistas, cuyas aspiraciones son muy legítimas. Sin embargo, las personas son más importantes que las naciones.