
Jose Mourinho un día se preguntó por qué. Pues bien, el Barcelona gana al Real Madrid porque quien juega mejor al final acaba ganando. Porque en el campo hay que obrar como en la vida. Porque hay que hablar en el campo. Porque la culpa no la tiene el árbitro. Porque no puedes agredir a nadie. Porque meter el dedo en el ojo del segundo entrenador del equipo contrario por la espalda es propio de porteros de discoteca barata, de provocadores de poca monta, de gentuza.
Si yo califico a Mou como gentuza no le insulto, le defino. Me refería antes a "crisis de valores". ¿Qué hace un niño madridista en el colegio jugando a la pelota en el recreo cuando ve el ejemplo que le han dado algunos de sus ídolos? ¡Marcelo hizo una entrada de tijera a Cesc que fue a la rodilla, para lesionarle, y delante de los banquillos, en la cara del cuarto árbitro, en la cara de Guardiola, en primer plano ante millones de espectadores! Y luego se monta la que se monta. Todos se acercan con el "¿tú qué?", "y tú más" y Guardiola salta pero luego se contiene y Jose Mourinho mete el dedo en el ojo a Tito Vilanova, y el ayudante de Pep la da una bofetada. Así que Mourinho recibe lo que deseaba. ¡Gentuza!
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