AL PAN PAN Y AL VINO VINO... Y AL CAMACHO MARCELINO
Esa frase se la oí a algún 'showman' en televisión hace años. Bromas aparte, Marcelino Camacho es de aquellos dirigentes a los que les gustaba llamar a las cosas por su nombre, al pan pan y al vino vino. Hoy casi todos los tertulianos sabelotodo que he escuchado esta mañana destacan su carácter dialogante. Yo subrayaría su faceta luchadora. Él llevó el timón de un movimiento sindical crítico, inconformista y lejano de las poltronas, que es lo que tenemos ahora.Estuvo lejos de ser un sindicalista de despacho, de esos que cobran subvenciones y que hacen alguna algarada para disimular. Marcelino Camacho era justo lo contrario al amarillismo sindical, que ahora inunda casi todas las organizaciones obreras, salvo honrosas excepciones. Yo tenía 14 años cuando Marcelino Camacho dejó el liderazgo de Comisiones Obreras. Pero sí estuve atento a los enfrentamientos con el entonces secretario general Antonio Gutiérrez (¡ahora diputado del PSOE!) y a su salida del 'staff' de un sindicato, cuyo espíritu de lucha se acabó diluyendo como un terrón de azúcar. Como su salud. Como su vida.
















